Zakopane (Polonia)

Cuando decidimos ir hasta Zakopane, una pequeña ciudad en el sur de Polonia, a los pies de los Montes Tatras, casi en la frontera con Eslovaquia.
Sabíamos que no era complicado llegar, ya que se puede ir tanto en bus como en tren. Nos decantamos por el bus, porque salen con mas frecuencia, y además es un poco mas barato.

Nos fuimos a estación de autobuses y tres de Cracovia, la Kraków Główny, que alberga la de estación de bus y tren juntas.

El viaje en bus un poco antiguo, se hace mas o menos en una hora y algo, ya que en nuestro caso, no se otros, no realizamos ninguna parada. Esta bien el viaje porque vas viendo los pueblos y paisajes de la Polonia profunda.

LLegamos a Zakopane a una pequeña estación de bus, y allí mismo nos dijeron que había un minibús que subía hasta  Palenica Bialczanska  donde esta la parada y la entrada el parque Nacional, debes comprar entradas , sino no puedes acceder, toda una aventura, el minibús era viejo, destartalado y lleno de trastos, pero mereció la pena.
Nosotros fuimos a finales de Noviembre, un  viernes, había muchísima nieve, poca gente  y hacia un frio espantoso.
Cuando llegamos había un grupo de trineos con sus conductores para subir hacia el lago Morskie Oko.
Negociamos el precio con ellos  y emprendimos el camino, la experiencia es única, nos encanto, deslizarse por la nieve asl trote de los caballos, despacio, silencioso.
No hay que ser muy exquisitos en cuanto a la limpieza, ya que no era su principal baza, pues te cubres con una pieles un tanto viejas y con muchos inviernos a sus espaldas. Aconsejo llevar buena ropa, ya que el estar sentada con tanto frio te quedas realmente helada.  Pero el paisaje es increíble,  nevado, con esa magnitud de los arboles tan frondosos y tan altos, en fin precioso.

No nos llevaron hasta el mismo lago, se quedan en un restaurante próximo, pero algunas de nosotras hicimos un trozo del camino andando, la pista no tenia mucha nieve la habían limpiado,  pero estaba helada, aun así mereció la pena ver el lago todo rodeado de muchísima nieve, hay un pequeño refugio cerca del lago, y ahí nos calentamos un poco, porque hacía tanto frio que las baterías de las cámaras de fotos dejaron de funcionar, solo las cámaras de los móviles, que calentábamos funcionaban ¡ imaginaos !
El lago estaba completamente congelado, la gente patinaba, fue realmente muy bonito.
Como las horas de luz son tan cortas en este tiempo tuvimos que volver muy deprisa ya que el trineo quería bajar rápido.
Cuando llegamos a Zakopane en el minibús que nos había subido ya era completamente de noche, aunque realmente era pronto como las cinco de la tarde, estuvimos paseando por la ciudad había muchos puestos callejeros de comidas y souvenirs para turistas, comimos/cenamos en uno de los pocos restaurantes que estaban abiertos, muy bueno todo, era un sitio donde había muchos polacos cenando y eso nos gusto, porque era sencillo, muy sobrio, pero muy limpio y todo BUENISIMO.

No pudimos ver ninguna iglesia, ni monumento ya que estaba todo cerrado, si  pudimos dar un pequeño paseo y ver algo de la calle principal Krupowki, con sus casas de madera.

Lo único que vimos y desde el exterior es  la iglesia de la Sagrada Familia, con su imponente campanario.

Pero si algo me quedo claro, es que es un lugar al que quiero volver, con mas tiempo y sobre todo con mas horas de luz para contemplar lo hermoso que es el pueblo.