Palacio de Schönbrunn.(AT)

Llegamos al palacio en metro, nos bajamos en la estación Schönbrunn o Hietzinh, de la línea U4 (verde).

El magnifico palacio se vislumbra muy cerca, en un recorrido muy agradable a la sombra de una bonita arboleda .
También se puede llegar en coche, ya que existen varios lugares con parking, todos ellos de pago y a unos precios elevados. Por ello decidimos la opción del metro. 

Ya sólo la fachada impresiona, es magnífica con sus 180m de longitud te da idea de lo amplio y suntuoso que es el recinto. A simple vista se observa un cuerpo central y dos alas laterales. Delante de las escaleras de acceso había  varios carruajes de caballos con sus correspondientes cocheros.

Las entradas se  pueden comprar en el hall del palacio, está perfectamente indicado todo, nosotros sacamos la entrada familiar, que nos resultaba más a cuenta,  nos costó 33 euros (barato para los precios que se manejan allí).

Hay varios tipos de entrada con distintos circuitos , nosotros elegimos el Classic Pass Light, que comprende visita a los aposentos reales, los jardines del príncipe heredero , la glorieta , el laberinto y otros recintos menores.

Las visitas guiadas solo eran en alemán e ingles , de manera que de nuevo nos dejamos llevar por las guías de viajes que teníamos, aunque es cierto que  haces el recorrido con uno de los grupos que tu elijas, aunque no entiendas el idioma…  Te dan un plano con la entrada para que puedas orientarte y te lanzas a la aventura.
Un poco de historia……En 1559 el emperador Maximiliano II hizo construir un pequeño palacio de caza que sería destruido completamente. A raíz de ello, el emperador Leopoldo I encarga a Johann Bernhard Fischer von Erlach la construcción de un palacio para su hijo José (futuro José I).  De esta primera construcción sólo queda la Capilla de Palacio y la Escalera Azul con un fresco de Sebastiano Ricci

Carlos VI no mostró especial interés en Schönbrunn, pero será su hija, María Teresa quien convertiría el palacio en residencia veraniega de los Habsburgo. Durante el gobierno de María Teresa se procede además a una ampliación importante del palacio bajo la batuta de Nikolaus von Pacassi, quien ya había trabajado también para la familia imperial en Hofburg. La mayor parte de la decoración interior tiene su origen en esta época y es una de las pocas muestras existentes del llamado rococó austríaco.   
Hacia 1765 Johann Ferdinand Hetzendorf von Hohenberg, que se considera el representante del clasicismo, asume la dirección de los trabajos de construcción del palacio. Su obra más significativa es la Glorieta que completa ópticamente el gran parque palaciego.

Entre 1817 y 1819 Johann Aman lleva a cabo una unificación y simplificación de la fachada siguiendo ya claramente los dictados del clasicismo. De esa época es también el color amarillo tan característico de la fachada, que hasta el siglo XX constituiría una de las «marcas» de la monarquía de los Habsburgo, pues todos los edificios oficiales estaban pintados con el mismo color.     

El recorrido de los aposentos… es muy ameno, e interesante, se inicia con la subida por la Escalera Azul, continua por varias habitaciones y salones ricamente engalanados, con muchísimo detalles que formaron parte de la vida habitual del palacio. También están los aposentos  reales, la parte más intima de los emperadores y emperatrices  que en algún momento vivieron en estas dependencias. Se pueden observar efectos personales, fotografías, cuadros, etc..
Las salas de baile… ¡que decir de ellas!, riqueza ornamental, lámparas maravillosas, todo el lujo puesto al servio de la diversión. La Galería Grande, impresiona por su majestuosidad. Pero no podría destacar ninguno en especial, ya que son todos  impresionantes .
Los jardines……  ¡impresionantes!. están muy bien cuidados, mantienen el estilo barroco de todo el recinto. Son enormes, llenos de flores, monumentos tanto escultóricos como arquitectónicos con obeliscos, fuentes como la de Neptuno , cascadas que dan un aire salvaje al lugar, cenadores etc.
También esta  el Palmenhaus (invernadero de las palmeras) se  trata del mayor invernadero de cristal y metal del Europa, se puede contemplar una variedad enorme de plantas. Y un enorme laberinto que hace las delicias de todo el mundo.
Por último destacaremos la magnifica  Glorieta que hay en el parque, situada en lo alto de una colina, que se construyó para conmemorar la victoria de Austria contra Prusia. Se puede acceder a la terraza, ya estaba incluida en la entrada y desde arriba se  puede observar una maravillosa vista de la parte oeste de Viena .